Palabras de nuestra presidenta Bibiana Degli Esposti
En nombre de la Asociación Casa Argentina de Madrid, les doy las gracias por estar aquí, por encontrar interesante la propuesta que les hacemos: conversar con Estela Barnes de Carlotto. Es para mí un honor, algo muy emocionante invitarlos a conversar no cualquier día ni en cualquier lugar, sino conversar conmemorando el día internacional de la mujer, en este anfiteatro de Casa de América, que lleva por nombre Gabriela Mistral, primera mujer latinoamericana premio nobel de literatura. Brava y educadora también, como Estela.
Estela ingresa a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo en 1978 y desde 1989 ocupa la presidencia. A poco que conozcamos su historia, huelga decir que es una luchadora, pero nos parece interesante resaltar desde el título de esta convocatoria, el carácter determinante de su lucha. Queremos señalar de todas las vertientes posibles, aquella que incide en la construcción de una memoria colectiva, de un poner el género en lucha por algo que excede al género y sin embargo, lleva su impronta.
Para recibir a Estela contamos con una mujer excepcional. Pilar Bardem, sevillana, artista integral, mujer fuerte que una vez más prestará su voz para que haya memoria histórica, para que se reconozca un poco más si cabe, el camino recorrido y el que quede por recorrer a la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo. Pilar tiene muchos premios a su larga y fértil carrera profesional. Hoy quiero destacar su ser actriz de pleno compromiso social, su presidencia de la Asociación Cultura contra la Guerra, el poner su voz, su cuerpo y su voluntad para manifestarse contra la violencia de Género, contra el llevarnos a las guerras contra nuestro interés y su prestarse hoy a recibir con nosotros a Estela. Gracias.
Gabriela Mistral escribió poemas y poemas hablándole directamente a dios para que no le negara el cielo al que fue su amor por haberse suicidado. Se puede ser creyente o no, pero no se puede negar determinación ni osadía a su acto. De Chile a Mejico ida y vuelta, verso a verso pudo lo que no pensaba poder, ser una gran escritora, ser premio nobel allá y entonces. Y Estela Barnes de Carlotto, de manifestación en manifestación, de conferencia a conferencia, va pudiendo lo que nadie podía creer que se iba a poder. Ser una de las que luchó hasta conseguir que se vuelva a juzgar a los genocidas, ser una de las que no paró de luchar para recuperar los niños robados. Ya van 97, 97 vidas una a una encontradas, buscadas sin desmayo.
Porteña, de origen inglés, casada con italiano, una argentina sin dudas. Busca a Guido, su nieto nacido en cautiverio, el hijo robado a su hija Laura secuestrada, mantenida con vida hasta que dio a luz, saqueada de su niño, asesinada después. Hubiera sido tan fácil caer en la depresión, hubiera sido tan fácil perdonarla por ceder al dolor. Pero está claro que ella no se hubiera perdonado y está aun más claro que no cayó en ninguna cobardía moral. Ella también tiene muchos premios por su lucha por la restitución de los derechos humanos, por su defensa de la democracia. Y hoy queremos reconocerla porque, como toda lucha sostenida, sirve para más cosas que para aquellas por las que se empezó a luchar.
El trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo las colocó en el lugar de mujeres articuladoras de cambios sociales, de cambios para las mujeres en general, para las argentinas en particular. Su ser solidarias, su obrar con coherencia ética, las ha convertido en referentes de lucha y tenacidad, les han enseñado a las mujeres a perseguir sus objetivos, a desplegar armas y estrategias propias, impensables antes de su accionar. La lucha de Abuelas de Plaza de Mayo excede obviamente a una lucha por el género. Pero se trata de una lucha llevada a cabo por mujeres.
Su lucha de mujeres, con pañuelos blancos y dando vueltas a una plaza, es enseñar que el feminismo no es ir contra los hombres, es ir en todo caso contra el machismo, porque robarle hijos a las secuestradas y luego desaparecerlas es ,entre muchas cosas, un acto de machismo y menosprecio a las mujeres. Y estas mujeres en lucha también fueron criticadas por no estar en casa cuidando hombres y niños. Ellas fueron feministas por su accionar, tal vez antes de saber cómo se llamaría eso que estaban haciendo.
Hoy por hoy para construir la memoria contamos con juristas, psicólogos, médicos y una ley que permitió el mapa genético de todas las familias con niños desaparecidos. Pero esas mujeres en lucha estuvieron antes que todo eso y justo es recordarlo porque recordarlo también es parte de la construcción de la memoria.
Abuelas de Plaza de Mayo es una de las asociaciones cuyo trabajo por la justicia, constituye un modelo que ha volcado a las mujeres argentinas a participar activamente en la vida social.
Así, trabajar por los derechos humanos, por el derecho a la identidad y por la democracia, posibilitó el avance femenino en la arena pública y política. Este grupo de mujeres valientes ejercieron y ejercen una influencia política decisiva en un momento en que los derechos civiles y políticos estaban conculcados.
Sentaron bases nuevas desde las que fue posible para las generaciones posteriores establecer y proyectar sus propias luchas. Es cierto que en principio son y fueron mujeres buscando nietos, bebés robados a sus hijas o a sus nueras. Y lo han hecho y lo hacen desafiando la impunidad, el silencio cómplice y el paso del tiempo. Pero no se las respeta internacionalmente por lo mucho que sufrieron sino que son reconocidas, respetadas y queridas por no permitir el olvido, por trabajar en la construcción de la memoria, por decirles a las mujeres que pueden salir de casa, defender sus cosas y que sus cosas son las cosas y los derechos de todos los seres humanos .
En la lucha que es la suya, hemos aprendido a usar juntas las palabras, memoria, verdad y justicia. Hoy nos parece lo normal pero, si nos detenemos un poco, veremos que el cambio vertiginoso de las noticias en primera página, busca convertirnos en desmemoriados, en incapaces funcionales de relacionar las cosas con cierta verdad histórica, pues lejos de enfrentarse la verdad, más se tiende a reprimirla y es por eso que su desencadenamiento es tan trabajoso y su hallazgo tan escurridizo.
Y si ahora queremos poner estos términos en relación con la justicia, si queremos nosotros mismos ser justos en nuestros juicios, debemos luchar con muchos obstáculos. De obstáculos Estela sabe un montón y aun más sabe de no asustarse, de aprender a no asustarse ante ellos porque el que sólo tiene miedo, está perdido. Dirán algunos que juntar derechos humanos con género es juntar cosas que están de moda, cosas políticamente correctas. No nos engañemos, no nos desmemoriemos tan rápido ni fallemos injustamente a la verdad. Construir la memoria colectiva en clave de género habla de una lucha constante, valiente y eficaz. Y con esos tres adjetivos al menos a mí y a unas cuantas y cuantos más, nos gusta pensar a las mujeres.
Muchas gracias
Bibiana Degli Esposti
Madrid, 6 de marzo de 2009
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